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"Tengo una historia parecida a muchas mujeres inmigrantes calabresas. Hace algunos años un hecho casual me acercó a la pintura, y fotografia, ellas estan vinculada con el alma ,y sin buscarlo ,se trasformó en un grito que surge de lo profundo de mi interior y se plasma en colores y vivencias recuperadas..."

sábado, 23 de abril de 2016

RECUERDOS

RECUERDOS.

Tengo muchos recuerdos de mi infancia y aunque algunas imágenes se han
ido borrando con el paso del tiempo otras quedaron profundamente
grabadas en mi alma y es por eso que quiero transmitirlas, para que no
queden en el olvido.

Son pequeñas historias, cosas cotidianas pero no por eso menos
importantes, son las cosas que ayudan a comprender la vida y el
carácter de una familia.

Cada historia vale, cada una de ellas es valiosa, muchas pueden ser
parecidas pero nunca serán completamente iguales.

Podría decir muchas cosas sobre mi papá, fue un hombre sencillo,
sensible, le gustaba la naturaleza, el aire libre, y sobre todo, la
tierra. La trabajaba un poco por necesidad pero más por amor hacia
ella. Cada semilla para él era valiosa, la cuidaba con mucho esmero y
dedicación. Cultivaba desde la humilde lechuga hasta las cosas más
sofisticadas para colaborar con la economía familiar. Criaba conejos,
chanchitos de la india, pero llegó un momento en que nos encariñamos
tanto con ellos que llorábamos y pedíamos por sus vidas. Finalmente
nos negábamos a comerlos y entonces dejó de criarlos. ¡Quién sabe si
él no se privó de comer algo que le apetecía para no ver nuestras
lágrimas¡

Sufrió mucho las consecuencias de la guerra, evitaba hablar sobre el
tema, decía que eran cosas muy tristes. Siempre repetía "Mejor
olvidar". Sin embargo su actitud cambiaba cuando le preguntaba por su
herida de guerra. Había sido herido en combate, en el codo, yo sentía
orgullo por tener un papá que era veterano de guerra pero al mismo
tiempo no comprendía como él había podido dispararle a otra persona
.Un día, venciendo mi timidez me animé y sin medir mis palabras le
pregunté como había podido hacerlo: me miro y yo pude ver en sus ojos
una gran resignación. Entonces con mucha convicción y simples
palabras, me dijo:”Si yo no le disparaba él me mataba a mí. Y en ese
momento me di cuenta que no había tenido otra salida, hasta hoy lo
recuerdo y me conmuevo ante una verdad tan fría y absoluta.

Cuando recién llegamos a la Argentina comenzó a trabajar pero un
accidente laboral lo inmovilizó casi un año. Cuando estuvo repuesto
consiguió trabajo en las cuadrillas municipales de asfaltado, y cuando
le hacían bromas sobre él siempre contestaba “ustedes no saben lo que
es trabajar en la calle: en invierno el frío que te congela los huesos
y en verano con la brea caliente bajo el inclemente sol se te quema el
alma”.

También teníamos en nuestra casa un almacén, y él, nos ayudó a
afianzarnos económicamente y también a adaptarnos al lugar .Nuestra
clientela era de lo mas variada, en ocasiones era dificil entenderse.
Muchas veces lo hacían por medio señas, se podrán imaginar lo que
costaba charlar y a veces sucedían las cosas mas graciosas; recuerdo
una conversación entre mi mamá y una señora de origen paraguayo que
trabajaba en la casa de una vecina: mi mama hablaba de una cosa y la
señora contestaba sobre otra muy distinta, pero ambas seguían un hilo
imaginario de conversación, entonces yo con inocencia infantil le
advertí a mi mamá paro ella me miró miro y me dijo "vos quedate
tranquila, no te preocupes" .

Teníamos en la casa un gran patio lleno de cajones y botellas donde mi
papa de vez en cuando, se sentaba en un cajón vacío de gaseosas y allí
se ponía a escribir a su familia; les contaba lo bueno que era vivir
aquí, pero en esos momentos en sus ojos había una gran tristeza,
volvían a él recuerdos lejanos, cosas sobre las montañas, las
costumbres milenarias, las leyendas, estaba acostumbrado a las
dificultades de la vida, pero se defendía de lo irremediable
idealizando. Cuando le faltaban pocas líneas para terminarla, me
llamaba : "Vieni, Vieni" para que les escriba algo a las tías pero en
aquella época yo era muy chica y no sabía escribir , entonces él con
mucha paciencia dibujaba las letras en un papel y yo las copiaba en la
carta. Casi siempre eran las mismas palabras:"Care Zie". Cuando
terminaba de escribirlas su cara se iluminaba con una gran sonrisa,
era un momento mágico, saber que allá lejos, lejos, pasando un gran
océano, había personas que nos querían y pensaban en nosotros.

Las cartas tardaban mucho en llegar, el día que recibió la noticia de
la muerte de una de sus hermanas, al leerla quiso hablar pero no pudo,
sus ojos se empañaron, un llanto tranquilo, pero profundo, brotó de
sus ojos . En ese momento asumió la realidad y tuvo la certeza de que
a pesar de su añoranza jamás iba a tener la oportunidad de volver a
sus montañas, de abrazar a sus seres queridos .Entonces por muchas
semanas la casa se vistió de estricto luto.

En el barrio fue una revolución cuando se mudó a él la Línea de
colectivos 47, hacían tanto barullo que a veces no nos dejaban dormir.
Mi papá siempre decía que no lo hacían a propósito, que estaban
trabajando. Pero muchas noches tuvo que levantarse para ir a la
administración y recordarles que él se tenía que levantar a las 4.30
de la mañana para ir a trabajar. A pesar de estos pequeños incidentes
siempre les llevaba para tomar, algo caliente en invierno, y algo
fresco en verano.

Cuando se enfermó, todas las personas lo visitaban, nunca estuvo solo.
Fue un hombre muy considerado, su carácter con el pasar de los años se
fue amoldando, tuvo la simplicidad de quien ve la realidad, y sabe que
haga lo que haga no podrá cambiarla.

El día de su muerte hubo un cortejo muy largo para acompañarlo hasta
su ultima morada.



"Tengo una historia parecida a muchas mujeres inmigrantes calabresas.
Nací en Cropalati, Calabria.-Italia, en un pueblito arriba de la
montaña, que parece sacado de algún cuento, desde cualquier lugar se
pueden ver hermosos paisajes.
Nací cuando ya había pasado la segunda guerra mundial, mi papa había
estado combatiendo y habíamos sufrido las consecuencias, por eso
emigramos, yo tenía 2 años. Aunque los años pasaban, en la casa de mis
padres, siempre se hablaba de lo mismo: de la tierra lejana, de la
nostalgia , de la familia y de cosas inherentes a la familia
calabresa, por eso la cultura y la lengua italiana cobraron suma
importancia en mi vida, siempre estuve en contacto con mis raíces.
Después de 50 años pude regresar, conocer y recibir el cariño de mi
familia lejana, quedé conmovida por el esplendor de los paisajes de un
mundo que ahora reconozco como propio, nací de nuevo, pude unir el
ayer y el hoy. Es mi segunda casa , como me gusta llamarla, ya que en
mi corazón esta Italia y Argentina por igual...

Hace algunos años un hecho casual me acercó a la pintura, ella esta
vinculada con el alma ,y sin buscarlo ,se trasformó en un grito que
surge de lo profundo de mi interior y se plasma en colores y vivencias
recuperadas..."




RICORDI -ARGENTINA.

Ho tanti ricordi della mia infanzia e anche se qualche immagine si é
cancellato col passare del tempo, altre sono rimaste profondamente
incise nella mia anima. Le voglio trasmettere affinché non siano
dimenticate.

Sono piccole storie, cose quotidiane, ma non per questo meno
importanti, sono le cose che ci aiutano a comprendere la vita ed il
caratere di una famigia.

Ogni storia ha una grande valore, molte sono simili ma nessuna uguale.

Portrei dire tante cose di mio padre, fu un uomo semplice e sensibile.
Gli piaceva la natura, stare all’aperto e soprattutto la terra. La
lavorava non tanto per necessitá ma per l’amore che lo legava ad essa.
Per lui ogni seme aveva valore. Lo curava con tanto amore e dedizione.
Per contribuire all’economia familiare, coltivava dall’umile lattuga
alle piante piú preziose. Allevava conigli e maialini d’India, e noi
ragazzi ci affezionammo tanto a qauesti animaletti che non volevamo
piú mangiarli. Quindi mio padre smise di allevarli. Chissá se mio
padre si privó di mangiare ció che gli piaceva per non vedere le
nostre lacrime?

Ha sofferto tanto le conseguenze della guerra, evitava l’argomento
dicendo che erano cose tristi. Diceva sempre “maglio dimenticare”.
Tuttavia il suo atteggiamento cambiava quando gli kchiedevano della
sua ferita di guerra. Era stato ferito in combattimento, al gomito. Io
mi sentivo orgogliosa di avere un papá veterano di guerra. Ma allo
stesso tempo non riuscivo a capire come avesse potuto sparare a un
altro uomo. Un giorno, vincendo la mia timidezza, e senza misurare le
parole gli chiesi come avesse potuto fare una cosa del genere. Mi
guardó e vidi nei suoi occhi una grande rassegnazione. Allora con
grande convinzione e parole semplici mi rispose: “se non gli avessi
sparato io mi avrebbe sparato lui”. In quel momento mi resi conto che
non c’era stata alternativa. Ancora oggi lo ricordo e mi commuovo
davanti a questa veritá cosí fredda ed assoluto.

Appena arrivati in Argentina, inizió a lavorare, ma un incidente o
immobilizzó per quasi un anno. Una volta rimesso, ottenne un lavoro al
comune come operaio. Lavorava nella manutenzione delle strade. E
quando lo prtendevano in giro, rispondeva sempre: “voi non sapete che
cosa significhi lavorare all’aperto: in inverno il freddo ti congela
le ossa e d’estate il catrame caldo sotto il sole inclemente ti brucia
finanche l’anima”.

Avevamo anche un alimentari, che ci aiutó tanto economicamene. La
nostra clientela era molto varia e talvolta era difficile comunicare,
spesso ci intendevamo a segni. Succedevano anche cose curiose, ricordo
una conversazione tra mia madre e una signora paraguaiana che lavora
lí vicino. Mia madre parlava di una cosa e la signora rispondeva
un’altra, ma entrambe continuavano questa conversazione come seguendo
un filo immaginario. Io, nella mia innocenza lo feci notare a mia
mamma, ma lei mi rispose: “sta’ tranquilla, non ti preoccupare”.

Avevamo a casa un cortile pieno di casse e bottiglie. Mio padre alle
volte si sedeva su una di quelle casse e si metteva a scrivere alla
famiglia in Italia, e gli raccontava quanto era bello vivere qui. In
certi momenti nei suoi occhi traspariva una grande tristezza, gli
tornavano ricordi lontani: i suoi monti, i costumi secolari, le
leggende; era abituato alle difficoltá della vita, e si difendeva
dall’irremidiabile idealizzandolo. Quando gli mancavano poche righe
alle fine della lettera, mi chiamava: “vieni, vieni”, voleva che
scrivessi anch’io qualcosa alle zie, ma all’epoca io ero troppo
piccola e non sapevo scrivere, allora lui con tanta pazienza disegnava
le lettere su un foglio a parte e io le copiavo. Erano sempre le
stesse parole, “care zie”, quando finivo di scrivere, il suo volto si
illuminava con un grande sorriso, era un momento magico, avvertivo che
oltre l’oceano c’erano persone che ci volevano bene.

Le lettere tardavano tanto ad arrivare, il giorno che ricevette la
notizia della morte di sua sorella, dopo averla letta non riuscí a
parlare. I suoi occhi si sciolsero in un pianto sommesso ma profondo.
in quel momento ebbe la certezza che non sarebbe mai piú ritornato a
rivedere i suoi monti e a riabbracciare le persona amate. Per tante
settimane la casa si vestí di lutto stretto.
Nel quartiere, quando arrivó la linea 47 del pullman, ci fu una
rivoluzion. Facevano tanto rumore che allevolte non si poteva dormire,
mio padre diceva che lo facevano di proposito, e molte notti dovette
alzarsi e andare a protestare , e ricordargli che anche lui lavorava e
che si alzava alle 4:30 del mattino. Ciononostante, spesso portava
loro bevande fresche d’estate e calde d’inverno. Quando si ammaló
tutti venivano a trovarlo, non fu mai solo. Fu un uomo molto
rispettato; il suo carattere aveva la semplicitá di chi vive la
realtá, consapevole che non si puó cambiare. Il giorno della sua morte
un corteo lunghissimo lo accom,pagnó nel suo ultimo viaggio



"Sono una donna la cui storia si assomiglia a quella di tante donne
immigranti calabresi. Nata a Cropalati, in Calabria, Italia, in un
paesino di montagna, proprio da favola, e da dove si possono osservare
bellissimi paesaggi. Sono nata nel dopoguerra ed essendo mio padre
reduce di guerra ne soffrivamo le conseguenze, il che ci ha costretto
ad emigrare quando io avevo due anni. Sebbene gli anni passassero, dai
miei genitori gli argomenti di conversazione erano sempre gli stessi:
la terra lontana, la nostalgia, la famiglia e tutto ciò che riguardava
la famiglia calabrese. Questi sono i motivi per cui la cultura e la
lingua italiana hanno acquistato fondamentale importanza nella mia
vita. Sono sempre stata in contatto diretto con le mie radici. Dopo 50
anni ci sono ritornata, ho potuto conoscere e ricevere l´affetto della
mia famiglia lontana. Sono rimasta commossa dallo splendore dei
paesaggi di un mondo che adesso sento veramente mio. È la mia seconda
casa, come mi piace chiamarla. Finalmente sono riuscita ad allacciare
nel mio cuore l´Italia e l´Argentina.

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